
En fin, que como ya he dicho, esta es una peli que extrañamente no aburre. Y lo digo porque tiene el gran mérito de, a pesar de contar hasta 5 veces la misma historia, lo hace sin aburrir (cosa que se te pasa por la cabeza a la segunda "buenooo, otra vez lo mismo", piensas. Pero no).
Se hace raro ver a alguna gran estrella del cine americano (no diré cual para no desvelar nada de la historia (ojo, esta es de esas que, como te cuenten algo te la cagan (aunque para mi ese algo era muy evidente, pero bueno, también a la gente le sorprendió el final de EL ILUSIONISTA y aún no lo entiendo))) vestida con un uniforme de la Policía Nacional, pero porque es lo nuestro y lo notamos. Se visten de rusos, mejicanos o chinos y no nos enteramos, y seguro que en esos países se escojogorcian.
Sí, sí, de Policía Nacional de la de aquí, de la de España. Porque la peli está ambientada en Salamanca. Y digo ambientada porque lo único real son las vistas aéreas de la ciudad. Lo demás, Plaza Mayor incluida, son decorados. Se rodó en Méjico (sólo hay que ver la pinta del alcalde de la ciudad). Así pues, que nadie salga corriendo a visitar las calles por las que transcurre, entre otras cosas, una fantástica persecución a pie y en coche muy dignamente rodada.
Los actores están casi todos muy bien, como es habitual en todos ellos. No en vano estamos hablando de nombres como Sigourney Weaver, Dennis Quaid, Forest Whitaker, William Hurt (este está como podría estar cualquier otro), Matthew Fox (el Jack de Perdidos (grandiosa)) y nuestra aportación a este firmamento, Eduardo Noriega.
En fin, una peli entretenida, que te va desvelando poco a poco sus enigmas y que merece la pena ver si queremos evadirnos un rato de nuestros problemas (que sí, que "pa eso" se inventó el cine, leches).
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