miércoles, 24 de septiembre de 2008

YA ME VALE


Sí, sí, ya lo se. Ya me vale.

Llevo sin poner nada en el blog... o más.

Pero ya está.

¿Qué pasa, que uno no puede tener una época de poca (nula) inspiración o de pocas (ningunas) ganas de hacer nada?

Pues eso.
Y encima os pongo un chistecito.
Si es que os quejáis de vicio.

Pues... preparaos, porque... ¡¡HE VUELTO!!!!!

martes, 19 de agosto de 2008

EL CABALLERO OSCURO, o buena, muy buena, la mejor


Una peli oscura, como su título indica, pero que arroja luz, mejor que ninguna de sus antecesoras, sobre quién es realmente Batman, el tipo de héroe que es (o que no es), la pasta de la que está hecho, la persona que hay bajo la máscara. Y no sólo él. Todos los personajes están perfectamente "dibujados" y, por encima de lo que ya sabíamos de ellos, se nos revelan como son y como sienten.
Yo, que soy fan total de los comics de superheroes y de las pelis de superheroes (y de las series de superheroes), y siendo precisamente Batman uno de los que menos gracia me hacen, quedé encantado con esta visión del hombre murciélago en la que, hasta la fecha, creo que es, no sólo la mejor del personaje (por mucho que les duela a los fans de Burton, que hizo las dos películas más "torro" de la historia de los heroes en el cine (casi a la altura de "rollo patatero" de Daredevil)), si no de las mejores de las adaptaciones de personajes de comic en general.
Todos los interpretes están muy bien. Eckhart como Dos Caras (cada vez mejor actor, algo que pocos esperaban), Caine, Freeman y Oldman (siempre impecables), Bale (consigue superar a Keaton como mejor Batman) y, por supuesto, Heath Ledger.
Antes de verla tenía serias dudas sobre si, tanta alabanza al trabajo de Ledger, estaba motivada por su reciente fallecimiento. Para nada. Consigue un Joker monumental (con permiso de Jack Nicholson, que también, pero diferente), siniestro, diferente a lo que cualquiera esperaría ver. El mal absoluto reflejado en sus ojos, su cara, sus labios (estoy deseando ver la V.O.)... Consigue al instante que te olvides del actor y sólo seas capaz de ver al personaje, que pases miedo, que te inquietes en la butaca.
Y como a todo hay que sacarle peros, en mi caso, dos. Por un lado no me gusta nada la actriz elegida para sustituir a la señora Cruise. Me parece fea e inexpresiva. Cuestión de gustos. El segundo pero... no lo puedo decir porque desvelaría parte del final de la historia. Quien quiera, que me pregunte.

viernes, 8 de agosto de 2008

Wall-e, o la belleza no tiene palabras






Wall-e es de esas pelis con una factura casi perfecta. Y digo lo de "casi" porque, hurgando mucho, quizás en una segunda o tercera visión, siempre habrá quien le ponga algún pero. El único que le puedo poner yo es que, y no lo critico (simplemente hubiera preferido que no fuera así), se sale de la línea habitual de las películas de Pixar.
La película entretiene, gusta, emociona... pero es más adulta y seria que sus antecesoras. Cuando uno va a ver una peli de Pixar espera reírse tanto como lo ha hecho con TOY STORY, NEMO, INCREIBLES o CARS. Pero no es así. Tiene sus puntos cómicos, pero no tanto. Por eso, cuando vas con niños de 4 ó 5 años, te das cuenta de que les gusta, pero que no acaban de entrar en una historia de amor tan "adulta", donde priman los detalles visuales sobre unos diálogos casi inexistentes.

Aun así, como digo, la peli es estupenda, y de una belleza absoluta en la mayoría de sus planos. Entretenida. Muy recomendable.
Pero... ¿Por qué tenía que parecerse tanto el protagonista a E.T. y NÚMERO 5? Y que no nos vengan ahora con lo de que es un homenaje... porque a estas alturas eso ya no cuela.

jueves, 31 de julio de 2008

2 - Cinco minutos


16:55h.


Los niños de entre 3 y 5 años juegan en el patio del colegio, esperando el momento en el que vean abrirse la puerta de acceso y sus padres vayan entrando a buscarlos. Pedro, con 4 años, no juega. Está sentado en la parte alta de un columpio de hierro en forma de U invertida. Mira fijamente a la puerta.




El padre de Pedro acelera en la avenida que conduce a su barrio, pero enseguida tiene que frenar de nuevo. Normalmente esas son horas de atasco, pero hoy le parece más pronunciado que nunca. Mira el reloj. Las 16:56. Normalmente en cuatro minutos llegaría sin problema al colegio. Ya vería dónde dejaba el coche. El atasco está por todas partes. Delante, un mar de coches cruzados colapsa su semáforo en verde. Detrás, por el retrovisor, ve como los vehículos se van acumulando, uniéndose a la procesión de gente desesperada con el claxon pegado a las manos. Lo que no ve es al hombre que, sentado en su asiento trasero, con un traje verde oscuro y corbata roja, sonríe pensando que la situación no puede serle más propicia.




16:57h.


Pedro mira fijamente a la puerta. Siempre le ha parecido curioso cómo el resto de sus amigos juegan entre los niños de babi rojo que hacen fila cada día junto a la salida del colegio, sin hacerles caso, como si no existieran. Pero no era la primera vez que algo así le sucedía, en el cole, en casa, en la playa... Y si algo había aprendido era a no preguntar. Al final, o se reían de él (los niños) o pasaban completamente del tema (los adultos). No lo entendía, pero lo asumía. Hoy no le apetecía hablar con ellos. Otras veces lo había hecho, y eran muy simpáticos. No querían jugar, porque guardaban fila escrupulosamente, esperando a sus padres. Y tenían que llegar los primeros, porque en cuanto se abría la puerta, ya no estaban. Eso eran padres responsables, y no como el suyo. "Mi padre siempre llega tarde". "Mi padre es un desastre en casa, y conmigo".




Oye claramente la voz de Pedro sentado en su silla en el asiento de atrás. - Mi padre siempre llega tarde. -. Sobresaltado pisa el freno hasta el fondo y gira rápidamente el cuerpo y la cabeza mientras se quita el cinturón de seguridad. En la silla del Pedro, como era de esperar, no está el niño. Era imposible. Pero lo había oído tan claro.... El claxon del coche que casi choca con él al frenar le hace volver en si, metiendo primera y continuando su avance a través de un tráfico ya más fluido. "Son las 17:58", piensa. "Llego... llego...". La sonrisa del hombre del traje verde se agranda por momentos, convirtiéndose cada vez más en una maligna e inquietante mueca. Sin dejar de sonreír, su boca comienza a abrirse para hablar con una voz que no corresponde con su cuerpo de adulto. -Mi padre es un desastre en casa, y conmigo.-. Esta vez no hay frenazo. Pero si mirada atrás. Sí volante suelto. Sí cinturón desabrochado. Sí autobús arrastrando el coche hasta aplastarlo contra la pared del edificio situado a su izquierda.


16:59h.


Un hombre con traje verde se acerca junto al columpio donde está Pedro. No lo ha visto llegar, y no es un profesor del colegio, pero parece conocerlo, porque se acerca directamente a él, sentándose a su lado. Pero no le ha visto subir al columpio. Antes estaba abajo y ahora arriba. La boca del hombre se acerca al oído de Pedro, susurrándole. - No le esperes. Lo tengo yo. -. Pedro permanece inmóvil. Siente el fétido aliento de ese ser, no cree que sea un hombre, junto a su nuca, y piensa que, si gira la cabeza, la cara que verá será la de un ser desagradable y horrible, como el que ve muchas noches junto a su cama. Y no lo quiere ver ahora. - No lo volverás a ver. Ni su cuerpo, ni su espíritu. Sólo quería que supieras que lo tengo yo. Que lo tengas en cuenta cuando, dentro de 12 años venga a buscarte. Se que lo recordarás. -. Pedro tiembla, pero no de miedo. Sabe que el ser ya no está junto a él. Tiembla porque, a pesar de su edad, es consciente de que jamás olvidará esas palabras. Tiembla porque son las 17:00h. Tiembla porque ve abrirse las puertas del colegio. Tiembla porque ve entrar a los padres. Tiembla porque sabe que su padre no va a entrar. Y empieza a llorar.

martes, 29 de julio de 2008

Capitulo 1 o una breve historia? Vosotros decidís.


Cuando la miró a los ojos lo supo. Ella estaba a punto de morir.
Al darse cuenta, notó una presión que desde el interior le oprimía el pecho y, casi al mismo tiempo, un torrente de lágrimas intentó abrirse paso, convirtiendo sus ojos en dos bolas verdes, húmedas y brillantes. Pero no podía permitir que salieran. Trago fuerte saliba, respiró hondo y apretó los dientes.
- Te quiero. - Le dijo ella, con un hilo de voz.
Él entreabrió la boca, pero la presión del pecho le impidió pronunciar una sola sílaba. Quizás había sido mejor así. Sabía que si lo hacía no podría seguir evitando que la lágrima que tenía al borde del párpado inferior de su ojo derecho corriera sin remisión por su cara recién afeitada.

Mientras se afeitaba, sólo unos minutos antes, la madre de ella le había mirado, entre perpleja y horrorizada. "¿Cómo podía ese patán, que se había colado a regañadientes en su familia once meses atrás, estar afeitándose tranquilamente mientras su hija se moría en esa misma habitación?"¨El la ignoró. Como solía hacer.

Utilizando los últimos restos de fuerza de los que disponía, ella levantó su mano derecha y también acarició su mejilla, pero con la palma de los dedos. Al notar la suavidad de la cara de su marido, una sonrisa iluminó su rostro. Sentada en una silla, contemplando la escena desde los pies de la cama, su madre lo notó. Y comprendió. E hizo lo único que podía hacer. Se levantó, salió de la habitación y lloró en silencio, junto a la puerta, esperando el momento.
Antes de que ella volviera a dejar caer su mano sobre la sábana, él se la cogió entre las suyas y, acercándola a sus labios, la beso repetidamente, con suavidad.
- Entonces... - Ella apenas podía hablar, pero inspiró lo profundamente que su debilidad le permitía, y prosiguió.
- Entonces... Pedro ¿Verdad?
Ya no pudo evitarlo por más tiempo, y la lágrima insistente logró su objetivo.
- Sí. Pedro. - Contestó.
Ella sonrió de nuevo, giró la vista a su izquierda, cerró los ojos... y se fue.
Él lloró, sin soltar su mano. Lloró como un niño, como el niño que fue y que nunca lloró así. Hasta que levantó la cabeza y vio cual había sido el último recuerdo que se había llevado. Dónde había dirigido su última mirada. Como pudo se enjugó las lágrimas y respirando entrecortadamente, se levantó y se dirigió hacia allí.
Se inclinó, cogió al bebé de una semana que movía los brazos, aparentemente ajeno a la muerte de su madre, lo llevó hasta el borde de la cama, junto a ella, y se sentó. La miró. Le miró.
- Dile adiós a mamá... Pedro.
Y siguió llorando.
Pero las lágrimas le impidieron ver como Pedro giraba la cabeza hacia afuera con los ojos bien abiertos, algo poco común en un niño de tan pocos días. Y cómo sonreía. Casi reía. Reía como sólo saben hacer los bebes, sobretodo cuando, como él, están mirando a su madre mientras ella, sonriéndole, le acaricia la barbilla.

sábado, 19 de julio de 2008

La pereza de hablar de algunas cosas


Antes de nada, pedir disculpas por este tiempo sin escribir nada, pero estoy pasando unos días en el campo, y allí no existen términos como internet, cobertura, ni cosas parecidas.

Desde la última entrada he visto 3 ó 4 películas (es que no se si contar EL INCIDENTE, que me aburrió profundamente y desistí a mitad), y mi costumbre es comentar la última, pero es que, esa fue THE CONTRACT y, aunque me entretuvo, es de esas pelis tan predecibles, tan planas, tan... tan... tan ya vistas, que me da pereza comentarla. A pesar de ello, al que le apetezca ver una de campistas en apuros y pasar un rato entretenido junto a los siempre correctos JOHN CUSACK y MORGAN FREEMAN, que no se prive.
Y no sólo da pereza hablar de pelis planas. También de personas planas. Pero como me da pereza, pues lo dejo aquí.
Gracias por lo comentarios que vais poniendo. EduANONIMOardo, ya te apañarás con LA GEMMA. Luaiso, gracias por leerme y escribirme.
Un beso a todos.

lunes, 14 de julio de 2008

KUNG FU PANDA, o "que panchá de reir"



No hay nada mejor, cuando uno sale del cine o se levanta del sofá (o termina cualquiera de las nuevas maneras de ver películas), que darse cuenta de lo bien que se lo ha pasado durante hora y media, pasando de la valoración "cinéfila/académica" del tema. Y eso te pasará probablemente cuando veas esta peli.
Está dentro de la línea de las últimas superproducciones animadas de Hollywood (Shrek, cualquiera de Pixar,... ) de comedias ya no tan infantiles como antes, capaces de hacer disfrutar a todos. Yo oía reír igual al pequeño JC, como a mi (que no es muy difícil, seamos sinceros) o como a La Princesa De Mis Sueños (que ya es mucho decir). Pero a carcajadas.
Y es que Po, el panda protagonista, es de esos personajes que se bastan y se sobran para llenar una escena de risas y diversión. No he visto la versión original, por lo que no puedo valorar el trabajo de Jack Black, pero sí puedo afirmar que, un alto porcentaje del mérito de esas risas españolas, lo tiene nuestro Florentino Fernández.
Con bastante experiencia en el mundo del doblaje, casi siempre con muy buenos resultados, Flo consigue trasladar al oso toda su gracia y su sentido del humor tan particular, hasta el punto de que, en algunos momentos, determinados gestos del plantígrado te hacen pensar que fue dibujado pensando en este "gran" humorista.
Mención aparte el parecido razonable entre el maestro Shifu y Benedicto XVI (en estas fotos no se aprecia en exceso, pero id a ver la peli al cine, y ya me diréis con cada primer plano del bicho (hablo de Shifu, mal pensados).